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La normativa fija el 22 de noviembre de 2026 como fecha límite para implantar en España el sistema de depósito para botellas de plástico, latas y briks de bebidas. Repasamos qué establece la norma, en qué punto está su puesta en marcha y por qué afecta de lleno a las plantas de selección de envases.

Por qué España tiene que implantar un SDDR

El Real Decreto 1055/2022 de envases fijó un objetivo de recogida separada del 70 % para las botellas de plástico de bebidas de un solo uso de hasta tres litros en 2023. Si no se alcanzaba, el sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) pasaba a ser obligatorio en un plazo máximo de dos años. El dato oficial de 2023 se quedó en el 41,3 %, y el incumplimiento se comunicó en noviembre de 2024. De ahí sale la fecha de noviembre de 2026.

Qué envases entran y cómo funcionará

El sistema afecta a botellas de plástico de un solo uso de hasta tres litros y, para garantizar su viabilidad, también a latas y briks de esas mismas bebidas: agua, refrescos, zumos o cerveza, entre otras. El consumidor pagará un depósito de al menos 10 céntimos por envase, que recuperará al devolverlo en tienda o en un punto de retorno. Los comercios deberán aceptar los envases aunque no se hayan comprado allí.

Una fecha legal con muchas incógnitas operativas

A mediados de octubre, el sector sigue pendiente de que se autorice la entidad gestora que debe organizar el sistema, un paso imprescindible antes de desplegar máquinas, logística y registro de productores. Por eso, distintas voces del sector consideran probable que el arranque efectivo sea progresivo o se retrase. Conviene recordar que el Reglamento europeo de envases (PPWR) también exige un sistema de depósito para estos envases a partir de 2029, por lo que la cuestión no es si llegará, sino cuándo y cómo.

Qué supone para las plantas de selección

Las botellas de PET y las latas son hoy algunas de las fracciones de más valor que llegan a las plantas desde el contenedor amarillo. Cuando una parte de ellas pase a circular por el canal de retorno, cambiará la composición del material de entrada, el peso relativo de cada fracción y, previsiblemente, el equilibrio económico de las instalaciones. A la vez, el contenedor amarillo seguirá recibiendo el resto de envases ligeros (bandejas, films, envases de productos de limpieza o higiene, briks no incluidos en el sistema), que seguirán necesitando una selección eficaz. Por eso, reducir los impropios en el contenedor amarillo será todavía más importante.

Anticipar estos cambios en los procesos, en los contratos y en la planificación de inversiones será clave para que la transición no penalice a un eslabón imprescindible del reciclaje en España. Puedes repasar el resto de novedades del marco europeo en nuestro artículo sobre la nueva normativa europea de envases.

Desde ASPLARSEM seguiremos de cerca la implantación del SDDR y su impacto en la actividad de las plantas. Si tu empresa trabaja en la recuperación y selección de envases, súmate a la Asociación y participa en este debate.