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Un guante de jardinería, una manguera o una radiografía no son envases, aunque muchas personas los depositen en el contenedor amarillo pensando que hacen bien. Esos «impropios» son uno de los principales obstáculos con los que conviven a diario las plantas de selección.

Reciclar de más también es un problema

Cada vez hay más conciencia sobre la importancia de separar bien los residuos, y eso es una buena noticia. Pero también ha crecido un efecto secundario: la tendencia a depositar en el contenedor amarillo objetos que «parecen» reciclables aunque no lo sean, por si acaso. Los técnicos del sector lo conocen como wishcycling, y el resultado es un contenedor con más impropios de los deseables.

Qué es (y qué no es) un impropio

Un impropio es cualquier residuo que llega al contenedor amarillo sin ser un envase: juguetes, pilas, bombillas, textil, vajilla, pequeños aparatos electrónicos o restos orgánicos, entre otros. Su presencia no es anecdótica: distintas campañas de sensibilización del sector, como la iniciativa «Impropio de Nós» impulsada en Galicia, recuerdan que una parte relevante de lo que entra en las plantas de selección no debería estar ahí.

El impacto real en la planta

Cada impropio que llega a una planta de selección tiene un coste operativo. Ralentiza las líneas de clasificación, puede dañar la maquinaria —especialmente objetos punzantes o baterías—, obliga a apartar manualmente materiales que no deberían estar ahí y encarece todo el proceso. En el caso de pilas o baterías dañadas, además, supone un riesgo real de incendio en planta. Cuanto más limpio llega el material, más eficiente y seguro es el trabajo de selección y mayor es la calidad del residuo que finalmente se recicla.

Guía rápida de lo que sí y lo que no

Al contenedor amarillo van los envases de plástico, latas y briks: botellas, bolsas y bandejas de plástico, tarrinas, latas de conservas y bebidas, y envases tipo tetra brik. No van al amarillo: el vidrio (contenedor verde), el papel y cartón limpio sin restos de comida (contenedor azul), la ropa y el textil (contenedores específicos o puntos de recogida), ni las pilas, bombillas o pequeños aparatos electrónicos, que deben llevarse a un punto limpio o a los puntos de recogida habilitados en comercios.

El primer paso de un proceso que continúa en planta

La separación correcta en el hogar es solo el primer eslabón de un proceso que después completan las plantas de selección asociadas a ASPLARSEM, donde se afina la clasificación por tipo de material antes de que vuelva a convertirse en materia prima. Cuantos menos impropios lleguen, más eficaz es ese trabajo.

Puede ampliarse esta información en el artículo «¿Qué ocurre con un envase después de utilizarlo?» en este portal.