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Miles de escolares han empezado ya las clases con bricks de leche, zumo o yogur bebible en la mochila. Un buen hábito desde el primer día —separar bien estos envases y reutilizar el material escolar en buen estado— facilita después el trabajo de las plantas de selección.

Un aumento estacional que se nota en las plantas

La vuelta al colegio dispara el consumo de envases individuales: bricks de zumo o leche, botellas pequeñas de agua, tarrinas de yogur para el recreo. Es un pico estacional que las plantas de selección conocen bien, porque septiembre y octubre suelen traer más volumen de envase ligero al contenedor amarillo.

¿Dónde va cada envase del recreo?

El brik de cartón (leche, zumo, batido) es un envase compuesto: combina cartón, una fina capa de plástico y, en muchos casos, aluminio. Esa mezcla de materiales es precisamente lo que lo convierte en un envase técnicamente complejo de separar, y por eso su sitio es el contenedor amarillo, nunca el azul de papel y cartón. Basta con vaciarlo y escurrir el líquido restante, sin necesidad de lavarlo a fondo.

Las tarrinas de yogur, los botes de compota o las bolsas de plástico del bocadillo siguen la misma regla: contenedor amarillo. Si el bocadillo se envuelve en papel de aluminio, también.

Antes de comprar, revisar lo que ya hay en casa

El otro gesto de septiembre tiene menos que ver con el contenedor y más con la estantería: antes de reponer cuadernos, carpetas o estuches, merece la pena revisar qué material del curso anterior sigue en buen estado. Reducir compras innecesarias es, en la práctica, la forma más eficaz de economía circular: el mejor residuo es el que no se genera.

Un hábito que empieza en casa y termina en la planta

Cada envase bien separado en el recreo o en la cocina llega en mejores condiciones a las plantas de selección asociadas a ASPLARSEM, donde se clasifica por materiales antes de convertirse de nuevo en materia prima. Explicar a los más pequeños por qué ese gesto importa es, también, una forma de construir hábitos que durarán mucho más que un curso escolar.

Para entender qué ocurre exactamente con un envase después de depositarlo en el contenedor amarillo, puede consultarse el artículo «¿Qué ocurre con un envase después de utilizarlo?» en este mismo portal.