Cuando hablamos de reciclaje solemos pensar en el momento en que un envase se convierte en residuo. Sin embargo, buena parte de sus posibilidades de recuperación se deciden mucho antes: durante su diseño.
Los materiales utilizados, su combinación, el tamaño, los componentes o la facilidad para separarlos pueden determinar cómo se comportará posteriormente ese envase en los procesos de selección y reciclaje.
Por eso el ecodiseño adquiere un papel cada vez más relevante.
La nueva normativa europea sobre envases avanza precisamente en esta dirección y plantea un escenario en el que la reciclabilidad deberá tenerse en cuenta desde las primeras fases de desarrollo del producto.
Diseñar pensando en todo el ciclo de vida permite facilitar la clasificación de los residuos, recuperar materiales con mayor calidad y favorecer que estos puedan utilizarse de nuevo como materias primas.
Para conseguir una verdadera economía circular necesitamos conectar todos los eslabones de la cadena: diseño, producción, consumo, recogida, selección y reciclaje.
Porque mejorar el reciclaje también significa empezar por diseñar mejor.



