Sigue la cuenta atrás para la entrada en vigor del nuevo Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases. ¿Preparados?

Durante años, hablar de sostenibilidad en el ámbito de los envases parecía casi una recomendación. Una especie de “extra” que muchas empresas incorporaban poco a poco mientras otras seguían funcionando exactamente igual que hace una década.

Pero eso está cambiando.

Y rápido.

La cuenta atrás para la entrada en vigor del nuevo Reglamento europeo sobre Envases y Residuos de Envases ya ha comenzado, y el mensaje que lanza Europa es bastante claro: el modelo actual ya no es suficiente.

Menos residuos.
Más reciclabilidad.
Más reutilización.
Más responsabilidad.

Porque el problema de los envases ya no se mide únicamente por la cantidad que consumimos, sino por el impacto completo que generan durante todo su ciclo de vida.

El envase deja de ser “solo un envoltorio”

Hasta ahora, muchas decisiones relacionadas con packaging se tomaban pensando sobre todo en tres factores:

  • Diseño
  • Coste
  • Logística

Ahora entra en juego un cuarto elemento que será decisivo: la sostenibilidad real del envase.

Y eso implica cambios importantes.

El nuevo reglamento europeo endurece aspectos relacionados con:

  • Reciclabilidad de materiales
  • Reducción de envases innecesarios
  • Reutilización
  • Etiquetado claro para el consumidor
  • Disminución de residuos

La idea es avanzar hacia una Economía Circular donde los materiales permanezcan dentro del sistema el mayor tiempo posible y donde el residuo deje de entenderse como “el final”.

Porque durante demasiado tiempo hemos diseñado productos pensando únicamente en el momento de venderlos… y no en qué ocurre después.

El reto no será solo cumplir la normativa

Aquí está una de las claves más importantes.

Muchas empresas conseguirán adaptarse técnicamente a la nueva legislación. Pero las que realmente marcarán la diferencia serán aquellas capaces de integrar la sostenibilidad dentro de su estrategia global.

Porque el consumidor también está cambiando.

Cada vez prestamos más atención a:

  • Envases reciclables
  • Reducción de plástico
  • Información clara
  • Materiales sostenibles
  • Compromiso ambiental real

La sostenibilidad ya no funciona únicamente como imagen de marca. Empieza a convertirse en una expectativa básica.

Y sinceramente, tiene bastante lógica. Porque en pleno 2026 seguir utilizando envases imposibles de reciclar empieza a sentirse un poco como imprimir un email para hacerle una foto y enviarlo por WhatsApp.

Los municipios y la ciudadanía también forman parte del cambio

La transformación no dependerá únicamente de fabricantes y empresas.

Los ayuntamientos tendrán un papel clave en la adaptación a este nuevo escenario:

  • Sistemas de recogida más eficientes
  • Información ciudadana clara
  • Educación ambiental
  • Digitalización de procesos
  • Mejora de la separación de residuos

Porque un envase sostenible pierde gran parte de su sentido si luego termina mal gestionado.

Desde ASPLARSEM creemos que el verdadero reto de los próximos años no será únicamente reciclar más.

Será diseñar sistemas completos donde producción, consumo y gestión de residuos funcionen de forma coordinada.

Y quizá ahí esté el verdadero cambio de paradigma: entender que el futuro de los envases ya no se decidirá solo en las fábricas.

También se decidirá en cómo consumimos, cómo reciclamos y cómo gestionamos nuestros recursos como sociedad.

La cuenta atrás ya ha empezado.
Y esta vez parece que Europa viene bastante en serio.

¿Sabías que desde hace unos días los restaurantes tienen que poner los restos de comida en un envase para llevar y no cobrarte por ello?

Durante años hemos normalizado algo bastante absurdo: dejar comida en el plato mientras fuera de ese restaurante seguimos hablando de desperdicio alimentario, sostenibilidad y consumo responsable.

La escena es conocida por todos. Comes fuera, queda bastante comida, preguntas si puedes llevártela… y dependiendo del lugar te miran como si acabaras de pedir una bolsa para transportar el mantel.

Pero eso empieza a cambiar.

Desde hace unos días, los restaurantes en España están obligados a ofrecer un envase para llevar las sobras de comida sin coste adicional para el cliente. Una medida que busca reducir el desperdicio alimentario y avanzar hacia modelos más sostenibles de consumo.

Y aunque pueda parecer una norma pequeña, en realidad refleja un cambio cultural mucho más importante.

El desperdicio alimentario sigue siendo uno de los grandes problemas invisibles

Hablamos muchísimo de reciclaje, de plásticos o de emisiones, pero muchas veces olvidamos un dato incómodo: toneladas de comida terminan en la basura cada año mientras seguimos produciendo recursos, energía y residuos para generarla.

Porque cuando desperdiciamos alimentos no solo tiramos comida.

También desperdiciamos:

  • Agua
  • Energía
  • Transporte
  • Envases
  • Recursos agrícolas
  • Trabajo humano

Y todo eso tiene un impacto ambiental enorme.

La nueva normativa busca precisamente cambiar hábitos cotidianos desde algo tan sencillo como normalizar que las sobras no se tiren.

Que llevarse la comida del restaurante deje de verse como algo raro y pase a entenderse como un gesto lógico y responsable.

Porque sinceramente, si nos llevamos el cargador del móvil a todas partes “por si acaso”, quizá también tenía sentido salvar esas croquetas espectaculares que quedaron intactas sobre la mesa.

La sostenibilidad real empieza en los pequeños gestos cotidianos

Muchas veces pensamos que la sostenibilidad depende únicamente de grandes decisiones políticas o tecnológicas. Pero gran parte del cambio ocurre en acciones muy simples repetidas por millones de personas.

Separar residuos correctamente.
Reducir envases innecesarios.
Consumir de forma más consciente.
Evitar desperdiciar alimentos.

Y ahí la hostelería tiene un papel fundamental.

Los restaurantes, supermercados y comercios forman parte de una transformación donde cada vez será más importante optimizar recursos y reducir residuos desde el origen.

La economía circular no consiste solo en reciclar más. También consiste en generar menos desperdicio desde el principio.

Y este tipo de medidas ayudan precisamente a cambiar la mentalidad colectiva.

El futuro será más sostenible… y también más consciente

La nueva legislación es otro paso hacia un modelo donde sostenibilidad y consumo responsable empiezan a integrarse en la vida cotidiana de forma natural.

Desde ASPLARSEM creemos que las políticas ambientales funcionan mejor cuando consiguen algo muy concreto: hacer fácil lo correcto.

Porque las grandes transformaciones no siempre empiezan con enormes revoluciones tecnológicas.

A veces empiezan con algo tan cotidiano como un envase para llevar.

Y quizá ahí esté la clave del futuro: entender que sostenibilidad no significa vivir peor ni complicarnos más la vida.

Significa aprender a desperdiciar menos.

Jornada de formación de ASPLARSEM

Los pasados días 29 y 30 de noviembre de 2022, tuvo lugar en la Jornada de Formación de ASPLARSEM en A Coruña,  en el Auditorio de la Fundación Barrié, por gentileza de la Fundación Barrié y de SOGAMA. La jornada tenía por título: PRODUCTIVIDAD, EFICIENCIA Y CALIDAD DEL RECICLAJE, EN EL ÁMBITO DE LA NUEVA LEGISLACIÓN

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